"Llegó un momento en que me sentía
profundamente agobiada por la
presión de cubrir mis gastos
y los de mis hijos."
"Llegó un momento en que me sentía
profundamente agobiada por la
presión de cubrir mis gastos
y los de mis hijos."
Los problemas de inseguridad del país afectaban mi rutina de trabajo y, más allá de eso, me hacían sentir vulnerable, ansiosa y hasta culpable.
Intentaba dirigir una empresa y sentirme satisfecha en mi rol de mamá, de mujer y de amiga.
Todo esto mientras transitaba la aceptación y el duelo de mi divorcio y de lo que siempre creí que sería "mi familia".
"Era un ser humano tratando de resistir, probablemente igual que tú...
Igual que todos."
En mis relaciones estaba atrapada entre mi deseo de poner límites y el temor de perder a las personas que quería y valoraba profundamente como parte de mí.
Me relacionaba desde la necesidad y desde el miedo.
Había una voz en mi interior que me decía que necesitaba dejar de responsabilizarme por lo que no me correspondía, que era tiempo de reconocer que mis relaciones más significativas no eran ni auténticas ni satisfactorias.
Esa voz me provocaba insomnio durante la noche, pero en los momentos en que debía cuestionar y confrontar, el miedo me paralizaba.
Por momentos me sentía confiada, libre, inspirada...
Veía todo claro, decidía fácilmente y era capaz de expresarme con honestidad y firmeza.
-Más adelante me di cuenta de que esos momentos de conciencia, poder y coherencia coincidían con los periodos en que me apegaba a la práctica diaria de los ejercicios de UCDM.-
Finalmente llegó el día en que resistir se volvió insoportable, no podía seguir traicionándome.
"De alguna manera, a pesar del miedo, había decidido que:
No quería volver atrás."
Me di el tiempo necesario para llorar y sanar, para dejar ir y elegir de nuevo...
Mi seguridad se fortalecía y luego
se debilitaba,
pero cuando más perdida me sentía...
Me volvía a encontrar.
Hoy veo con total claridad que mi único compañero de tiempo completo en este proceso fue el Espíritu Santo, la Voz de UCDM.
Habría sido imposible hacer esto por mi cuenta.
Siempre que lo pedí, hubo Algo o Alguien que me acompañó en las noches más oscuras y en los momentos más dolorosos.
"Hoy soy capaz de decir abiertamente que:
Jamás estuve sola."
-De eso no tengo duda y no volveré a tenerla jamás.-
Actualmente soy una mujer que tiene paz en su mente y certeza en su corazón.
Disfruto de ser madre de dos hijos maravillosos en los que confío plenamente y a los que amo infinitamente.
Reconozco que sigo en un proceso de aprendizaje continuo, pero he puesto orden en mi vida.
No tengo nada que perdonarles a otros.
Su presencia me complementó y agradezco el tiempo que compartimos.
Hoy vivo consciente de que ni las heridas de mi infancia ni los errores que alguna vez cometí, me definen.
Hoy se que soy yo quien decide lo que desea conservar del pasado
y lo que se permite recibir en el presente para construir el futuro.
"Si sientes que mi historia y la tuya
se conectan en algún punto,
quizá este sea un buen momento
para seguir conociendo
de dónde viene esta forma de
mirar la vida y cómo la comparto hoy."
Puedes explorar las formas en que actualmente
acompaño y comparto este proceso,
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de lo que estoy construyendo.