"No estamos en este mundo para aguantar, resistir o sacrificarnos."
Nuestras creencias pueden condicionarnos, pero no definirnos."
"No estamos en este mundo para aguantar, resistir o sacrificarnos."
Nuestras creencias pueden condicionarnos, pero no definirnos."
Hola, mi nombre es Cecy Garza.
Soy mujer, madre y empresaria.
Mi formación abarca la gestión de negocios, la psicológia y la bioneuroemoción.
Lo que he vivido, estudiado y construido, lo puedes consultar en otras secciones de este sitio, en este espacio quiero enfocarme en compartir contigo la perspectiva que tengo para ofrecerte, así como las distintas formas en que puedo servirte y en las que podemos mantenernos en contacto.
No estamos en este mundo para aguantar, resistir o sacrificarnos.
Nuestras creencias pueden condicionarnos, pero no definirnos.
Tú, yo y todos podemos dejar de vivir desde el miedo, la culpa y el resentimiento. Podemos recuperar nuestra alegría, autoconfianza y poder de decisión.
Y podemos construir relaciones más sanas y satisfactorias, basadas en el respeto, el amor, la gratitud y la equidad.
Tú, yo y todos podemos. Pero es una decisión.
Y esa decisión requiere compromiso con nosotros mismos.
Hoy en día, como sociedad, vemos un aumento significativo en los problemas de salud mental, así como en las dificultades para gestionar nuestras emociones de manera saludable.
A nivel individual, observamos agotamiento, tristeza, ansiedad, insatisfacción y falta de claridad respecto de nuestro propósito como seres humanos.
Y a nivel colectivo es imposible negar que vivimos en un entorno de conflicto. En un ambiente de violencia, desigualdad y separación.
Pero esto no significa que tengamos que resignarnos a esa realidad.
Existe una alternativa que puede ayudarnos a salir del ciclo automatizado de separación, miedo, carencia, ataque, culpa y sacrificio.
Y esa alternativa empieza por abrirnos a la posibilidad de que quizá no tenemos razón.
De que quizá no hemos comprendido quiénes somos, de dónde venimos, para qué estamos aquí y cuál es la manera en que funciona el mundo.
Para ello, es indispensable cuestionar los conceptos, creencias y juicios que hemos aceptado como verdaderos.
Es necesario reconocer dónde nos hemos equivocado y estar dispuestos a corregir el significado que atribuimos a las personas, las relaciones y los acontecimientos que configuran «nuestra realidad».
¿A qué dedicas tu tiempo en el día a día? ¿Qué te da felicidad y qué detona tu ira?
¿Para qué quieres una pareja? ¿Qué significa para ti tenerla?
Si no sabemos qué queremos, qué necesitamos y qué está condicionando nuestras decisiones, ¿cómo podemos dirigir nuestra vida hacia aquello que en realidad queremos?
Nuestros conceptos y creencias influyen en cómo interpretamos lo que vivimos, en las decisiones que tomamos y en los comportamientos que repetimos. Por eso, conocernos es fundamental.
Más allá de nuestros padres y la forma en que fuimos educados, más allá de nuestras heridas de la infancia y de los patrones de conducta que hemos ido adoptando y reforzando: hoy tenemos la posibilidad de elegir de nuevo.
De decidir qué ideas, creencias y conductas queremos conservar y cuáles preferimos transformar.
Quizá nos resulte difícil asumir esta responsabilidad, pero mientras sigamos buscando fuera de nosotros la causa de nuestros conflictos, seguiremos creyendo que necesitamos un cambio externo para liberarnos de ellos.
Seguiremos otorgando a distintas personas y circunstancias el poder de determinar cómo nos sentimos. Reforzaremos nuestra sensación de impotencia y los patrones de conducta que alimentan aquello que ya no queremos sostener.
Porque nuestra libertad no depende de conseguir que los demás actúen como esperamos, sino de aprender a elegir cómo queremos responder ante las circunstancias que se nos presentan.
Tú, yo y todos podemos comenzar a tomar decisiones conscientes. Podemos recuperar la confianza en nosotros mismos y aprender a gestionar mejor nuestras emociones.
Tú, yo y todos podemos dejar de convertir nuestras diferencias en enfrentamientos. Podemos empezar a resolver nuestros conflictos sin atacarnos ni someternos y podemos construir un mundo en el que el bienestar de uno no dependa del sacrificio del otro.
Aquí y ahora, tú, yo y todos podemos elegir de nuevo.