"No estamos en este mundo para aguantar, resistir o sacrificarnos."

Nuestras creencias pueden condicionarnos, pero no definirnos.


Tú, yo y todos podemos dejar de vivir desde el miedo, la culpa y el resentimiento. Podemos recuperar nuestra alegría, autoconfianza y poder de decisión.

Y podemos construir relaciones más sanas y satisfactorias, basadas en el respeto, el amor, la gratitud y la equidad.

Tú, yo y todos podemos. 

Pero es una decisión.

Y esa decisión requiere compromiso con nosotros mismos.


Hoy en día estamos viendo presentarse un aumento significativo tanto en los problemas de salud mental como en las dificultades para gestionar las emociones de manera saludable,  y esto ocurre a pesar de que es una era en la que hay disponibles una enorme cantidad de información y recursos.

A nivel individual, observamos agotamiento, tristeza, ansiedad, insatisfacción y falta de claridad respecto de nuestro propósito como seres humanos.

Y a nivel colectivo es imposible negar que vivimos en un entorno de conflicto. En un ambiente de violencia, desigualdad y separación.

Pero esto no significa que tengamos que resignarnos a esa realidad.

Existe una alternativa que puede ayudarnos a salir del ciclo automatizado de separación, miedo, carencia, ataque, culpa y sacrificio.

Y esa alternativa empieza por abrirnos a la posibilidad de que quizá no tenemos razón.